El debut de Curazao en un Mundial acabó en goleada, como era de esperar, aunque el gol de Comenencia que supuso el 1-1 pasará a la historia. Bien la Mannschaft.

En algún punto del Caribe, en la isla diminuta que los holandeses colonizaron un día, en ese lugar donde los marineros enfermos iban a curarse -de ahí lo de Curazao-, los 150.000 habitantes más orgullosos del planeta explotaron cuando Comenencia batió a Neuer. Sí, Comenencia. Sí, a Neuer.

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