En el debut en su sexto Mundial, logra un hat-trick, iguala a Klose como máximo goleador histórico de los Mundiales y lleva a Argentina en volandas ante Argelia.
Ocurrió en Kansas. En el corazón de Missouri. En la tierra del gran sueño americano. El lugar que Messi también persigue con sus goles. El escenario que le vio entrar en la historia, eterna historia, la del mejor jugador de todos los tiempos, la del futbolista que nunca se agota. Messi pisó su sexto Mundial como por quien el tiempo no pasa: marcando un hat-trick, igualando a Klose como máximo anotador en los Mundiales y disfrutando. Un niño. Eso es lo que es. Un niño feliz. Nadie había jugado tantas copas del mundo hasta ahora y sólo Cristiano puede igualarle.