Hay nombres que aparecen en el radar de Concacaf sin pertenecer a las selecciones que suelen acaparar los reflectores. Dorny Romero es uno de ellos. El delantero nació en El Seibo, República Dominicana, y construyó su carrera lejos de los grandes escaparates de la región hasta convertirse en una de las principales referencias ofensivas de la selección caribeña.
Su historia comenzó de una manera particular. Antes de pensar en vivir del fútbol, Romero tenía al béisbol como una de sus opciones. En su país, donde la pelota tiene un peso enorme, llegó a practicar ese deporte, pero a los 14 años encontró en el balón su verdadera vocación. Se incorporó a una escuela de fútbol de su natal El Seibo y, poco a poco, comenzó a abrirse camino en una disciplina que todavía buscaba mayor espacio en República Dominicana.
En 2017 llegó su primera oportunidad profesional con Delfines del Este. Ese mismo año pasó al Cibao FC, club con el que empezó a llamar la atención dentro del fútbol dominicano y con el que conquistó títulos nacionales. El siguiente paso fue salir de la isla y, en 2020 aterrizó en México para jugar con Venados, una experiencia que significó su primer contacto con el fútbol profesional mexicano.
Después vinieron nuevas estaciones. Romero continuó su carrera en Bolivia con Real Santa Cruz y Always Ready, tuvo una etapa en Kazajistán con el FC Aktobe y posteriormente llegó al Bolívar. En 2024, con Aktobe, consiguió la Copa de Kazajistán, el que fue su primer título fuera de República Dominicana.
Pero si hay un escenario en el que Romero terminó de convertirse en protagonista, fue con su selección. En la Concacaf Nations League 2024-25, el atacante dominicano terminó como máximo goleador del torneo con 10 anotaciones. Marcó en todos los partidos de la fase de grupos y fue pieza importante para que República Dominicana terminara con una marca perfecta de seis victorias, lograra el ascenso a la Liga A y consiguiera por primera vez su clasificación a la Copa Oro.
El dato explica por qué su nombre empezó a aparecer junto al de delanteros de selecciones con mayor tradición en la zona. Mientras México, Estados Unidos y otras potencias de Concacaf concentran buena parte de la atención, Romero se abrió paso desde una selección que ha ido creciendo en los últimos años.
Y el camino no terminó ahí. Para 2026, el delantero ya era reconocido como el máximo goleador histórico de República Dominicana, además de mantenerse como una de las piezas ofensivas de un combinado que afronta una nueva etapa en la Liga de Naciones.
Dorny Romero no nació en México ni en Estados Unidos. Tampoco necesitó hacerlo para convertirse en uno de los nombres propios del fútbol de Concacaf. Su recorrido comenzó en El Seibo, pasó por México, Bolivia y Kazajistán y terminó llevándolo hasta el reconocimiento individual más importante de la Nations League 2024-25.