El fútbol es un deporte tan grande que es capaz de encender de un chispazo un partido que parece dormido. Así ocurrió en el Sánchez-Pizjuán cuando el España-Croacia caminaba arrastrando los pies, con un juego lento y los jugadores enzarzados en guerras personales. Y entonces... Y entonces llegó él, Lamine, el de casi todos los días, el que marcó el sábado en Wembley y el que había abierto el marcador en Sevilla cuando el partido amanecía. En el minuto 63 protagonizó una pared con Pedri y la inestimable colaboración de Pubill (que dejó pasar el balón) y batió a Livakovic por un ángulo que solo él acertó a ver. Fue su guinda personal a un partido que certifica el liderato de grupo y que acelera a España hacia los cuartos de final de la Nations League.
