El Madrid estuvo lejos de la histeria (de la Liga) y acabó honrando a su historia, de inmortalidad en la Champions, tras una actuación inexplicable durante tres cuartas partes del encuentro de Roma y un final a la heroica, muy en su estilo paranormal. Nadie es capaz de hacerse el muerto así. Al principio le fallaron sus figuras y falló aún más flagrantemente Mourinho, al que le quedó un once final mucho mejor que el inicial, ya sin Vinicius, ya con Güler, Bernardo Silva, Espí y Endrick. Cuesta hacer un retrato robot de este equipo, que no resulta ni creativo ni intenso, si acaso rematador. Lo sería cualquiera que tuviese a Mbappé, pero su plan de juego sigue siendo borroso, sin un hilo argumental, con muchas ocurrencias y muy poco plan de acción, pero le sobran jugadores y leyenda para convertir un desastre en una hazaña, para ganar un partido que perdía por 3-1 en el 82′ por pura rebeldía.
