El plan de partido del técnico portugués en el Clásico y la personalidad de sus jugadores desnaturalizaron al Barça y dieron pie al mejor Madrid del curso. Tener un centrocampista más es clave.
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Nada es casualidad en el fútbol. El paso convincente del Real Madrid por el Clásico fue fruto de un planteamiento de Mourinho que alteró todos los pronósticos. La titularidad de Bernardo Silva se encargó de desmentir ciertos juicios equivocados sobre su competencia en partidos de entidad y resaltó la conveniencia de jugar con un centrocampista más en lugar de otro delantero. No hay mal que por bien no venga y el sufrimiento creativo ante la Roma, unido a la sanción de Vinicius, movió a Mourinho a atreverse con una apuesta distinta en la medular que resultó acertada. El equilibrio estaba en contar con un centrocampista más de buen pie.

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