Por primera vez en la temporada, el alemán no agotó los cambios; y, además, los hizo tarde. No encontró soluciones tácticas en el Clásico y no pudo ni sujetar el empate. Es la cara visible de una semana que deja tocado al Barça y le va a tocar remangarse.
Venerado en Barcelona por su capacidad de levantar a un equipo que estaba herido de muerte al final de la era Xavi, Flick acabó el Clásico tocado por primera vez en mucho tiempo. Su Barça apareció como un equipo sin la verticalidad, la ambición y la electricidad que le caracteriza. También sin determinación y con dudas. Un equipo sin soluciones tácticas ante un planteamiento razonable de Mourinho que podía esperar. Y que, además, en una noche en la que no le funcionaba nada, ni siquiera pudo agarrar el empate.